
El previo de la carrera no daba para imaginarse lo que al final se destaparía como un final triste y gris de una competencia que daba para mucho la exigencia en la topografía, por la calidad de los ciclistas e incluso por el amor que uno sabe Rafa Pacheco le pone a sus actividades (amor que no siempre se traduce en eficiencia).









