Omar Vargas advierte que, si no cambia el panorama económico, la Asociación de Ciclismo de Montaña no tendría condiciones para continuar operando el próximo año.
Un conversatorio organizado por CRCICLISMO reunió a dirigentes, atletas y comunicadores especializados para analizar las causas de la crisis y las posibles soluciones para salvar la modalidad olímpica del MTB.
El ciclismo de montaña costarricense atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La modalidad del Cross Country Olímpico (XCO), única disciplina del ciclismo de montaña incluida en el calendario de los Juegos Olímpicos, enfrenta una crisis financiera que amenaza la continuidad de la Copa Nacional MTB y obliga a replantear el modelo de desarrollo de la especialidad.
Ese fue el tema central del conversatorio realizado por CRCICLISMO, en el que participaron Omar Vargas, presidente de la Asociación Nacional de Ciclismo de Montaña (ANCM); Andrey Fonseca, último representante olímpico de Costa Rica en esta modalidad; y Luis Rubí, comunicador de Pura Bici y experimentado ciclista máster.
Durante más de dos horas, los invitados analizaron el presente del Cross Country Costarricense, sus debilidades económicas, las dificultades para atraer patrocinadores y las alternativas que podrían garantizar la supervivencia de una disciplina que, desde la participación de Andrey Fonseca, no ha vuelto a tener representación olímpica.
No se ha logrado vender el producto
Uno de los primeros temas abordados fue la dificultad que ha tenido la ANCM para generar nuevas fuentes de financiamiento. Omar Vargas reconoció que una de las principales debilidades ha sido la falta de una estructura comercial, capaz de vender la Copa Nacional MTB como un producto atractivo para el sector privado.
Actualmente, el evento está conformado por alrededor de siete fechas distribuidas durante la temporada, pero la Asociación no cuenta con una persona o un equipo especializado en mercadeo deportivo que se dedique exclusivamente a buscar patrocinadores y desarrollar propuestas comerciales dirigidas a empresas. Para Vargas, esa ha sido una de las principales limitantes para fortalecer financieramente la organización.
Los números explican la preocupación
Durante el conversatorio también quedaron al descubierto las cifras que hoy sostienen el campeonato. Según explicó Omar Vargas, organizar una fecha de la Copa Nacional MTB representa una inversión cercana a los ₡4 millones, monto que incluye la demarcación de los recorridos, personal operativo, logística, ambulancia y todos los servicios necesarios para desarrollar una competencia bajo estándares adecuados.
En cuanto a los ingresos, detalló que la Asociación recibe aproximadamente $1.000 por fecha en patrocinio privado. A ello se suman alrededor de ₡800.000 provenientes de la Copa Kids, además de las inscripciones de las categorías competitivas, donde participan cerca de 225 corredores, cada uno con un costo de inscripción de ₡12.000, para un ingreso aproximado de ₡2.700.000.
La suma de esos recursos prácticamente permite cubrir el costo total de cada jornada, pero deja un margen mínimo para enfrentar imprevistos, invertir en el crecimiento del campeonato o fortalecer la estructura administrativa de la Asociación.
Una dirigencia que también ha puesto dinero de su bolsillo
Durante la conversación, CRCICLISMO consultó directamente sobre la estructura de gastos de la Asociación. Vargas, aclaró que ninguno de los integrantes de la Junta Directiva recibe salario por su trabajo y o bien Andrés Brenes tampoco percibe remuneración por la demarcación de los circuitos.
Además, reveló que varios miembros de la dirigencia han realizado aportes económicos personales para mantener viva la organización. Según explicó, esos aportes superan los ₡3 millones en los últimos años, dinero utilizado para cubrir necesidades operativas y garantizar que las fechas del campeonato pudieran realizarse.
¿Es posible reducir costos?
Otra parte del debate se concentró en analizar si existían posibilidades reales de disminuir los gastos de organización. CRCICLISMO planteó la posibilidad de reducir la cantidad de personas que participan en la logística de cada fecha.
Los invitados coincidieron en que esa medida podría comprometer los estándares de organización y seguridad que actualmente mantiene la Copa Nacional MTB.
También se discutieron otras alternativas, entre ellas disminuir parte de la demarcación de los recorridos, reducir algunos servicios logísticos, replantear ciertos requerimientos operativos e incluso bajar el calendario de aproximadamente diez competencias a solo cuatro fechas por temporada.
Otra idea consistió en establecer únicamente dos sedes permanentes durante todo el año, utilizando las mismas fincas con recorridos diferentes en cada jornada para disminuir costos relacionados con logística, preparación y montaje.
¿Una Copa no federada?
Durante el conversatorio también surgió una interrogante: ¿sería más viable organizar una Copa Nacional MTB sin carácter federado?. Omar Vargas reconoció que esa posibilidad podría representar un ahorro económico importante.
Sin embargo, también explicó que no considera esa la ruta adecuada, debido a que la Asociación forma parte de la estructura de la Federación Costarricense de Ciclismo y el objetivo debe seguir siendo desarrollar un campeonato oficial con respaldo institucional.
Las propuestas para encontrar nuevos recursos
Las soluciones planteadas durante el conversatorio fueron diversas. Andrey Fonseca consideró que la Federación Costarricense de Ciclismo debería valorar una mayor asignación de recursos provenientes del ICODER hacia la Asociación de Ciclismo de Montaña.
Según explicó Omar Vargas, actualmente la Asociación recibe alrededor de $1.500 durante toda la temporada para cubrir gastos como ambulancias y otros aspectos operativos.
Fonseca, considera que ese respaldo resulta insuficiente frente a las necesidades actuales del campeonato.
Por su parte, Luis Rubí insistió en que el principal camino pasa por fortalecer la relación con la empresa privada. A su criterio, la Asociación necesita incorporar personas especializadas en comercialización deportiva que logren presentar la Copa Nacional MTB como un producto atractivo para patrocinadores.
Otra propuesta consistió en aprovechar la capacidad organizativa de la Asociación para desarrollar grandes fondos de ruta y maratones de ciclismo de montaña, eventos de mayor convocatoria que podrían generar excedentes económicos para financiar posteriormente el Cross Country Olímpico.
Vargas, confirmó que esa alternativa ya había sido analizada anteriormente y reconoció que podría retomarse como parte de una estrategia para diversificar las fuentes de ingreso.
El debate sobre los eventos internacionales
El conversatorio también analizó el legado que dejaron competencias internacionales organizadas recientemente en Costa Rica, como el American Series y el Campeonato Panamericano de Cross Country Olímpico.
Los participantes coincidieron en que ambos eventos demostraron la capacidad organizativa del país, el respaldo de la empresa privada —con un papel destacado de Pedregal y 7C Sports — y la posibilidad de cumplir con los estándares exigidos internacionalmente.
Sin embargo, también surgió un cuestionamiento.
¿Ese esfuerzo realmente fortaleció el desarrollo del Cross Country costarricense?
La conclusión general fue que, aunque los eventos fueron exitosos desde el punto de vista organizativo, hasta ahora no han significado un aumento importante del patrocinio privado hacia la modalidad ni un impulso suficiente para fortalecer la base deportiva nacional.
En ese punto, Andrey Fonseca hizo un llamado a cambiar las prioridades.
Consideró que Costa Rica sí tiene la capacidad para organizar nuevamente un Campeonato Panamericano o cualquier otro evento internacional, pero sostuvo que ese no debe ser el objetivo inmediato.
A su juicio, primero es necesario construir una hoja de ruta deportiva y financiera que permita fortalecer la Copa Nacional MTB, desarrollar nuevos corredores y consolidar una estructura sostenible.
Fonseca estimó que ese proceso debería plantearse con una visión mínima de cinco años, antes de volver a pensar en traer grandes campeonatos internacionales.
¿Qué ocurriría si la Asociación deja de organizar la Copa?
Otra de las interrogantes que surgieron durante el análisis fue qué ocurriría si la Asociación de Ciclismo de Montaña no pudiera continuar organizando el campeonato.
Andrey Fonseca explicó que algunos organizadores privados han mostrado interés en desarrollar eventos de Cross Country e incluso han construido circuitos, pero que, al enfrentarse a los costos reales de producción, los proyectos terminan perdiendo viabilidad.
Eso abrió una nueva pregunta: ¿debería la FECOCI asumir directamente la organización del calendario nacional, en caso que no lo haga la Asociación Nacional de Ciclismo de Montaña?
Luis Rubí recordó que, de acuerdo con la estructura deportiva vigente, ese no es el papel de la Federación, ya que esa responsabilidad corresponde a las asociaciones.
La conversación no encontró una respuesta definitiva sobre quién asumiría esa función en caso de que la Asociación no pudiera continuar. Sin embargo, aunque no se encontró una respuesta, dejó una advertencia que encendió las alarmas.
La parte final del conversatorio dejó la declaración más contundente de toda la jornada.
Ante una consulta directa de CRCICLISMO sobre cuánto tiempo más podría sostenerse la Asociación si el panorama económico no cambia en el corto plazo, Omar Vargas respondió que la organización tiene condiciones para completar la presente temporada, pero que, de mantenerse la situación actual, no visualiza posibilidades de continuar operando el próximo año.
La advertencia resume el desafío que enfrenta hoy el ciclismo de montaña costarricense.
Más allá de organizar la siguiente fecha de la Copa Nacional MTB, el verdadero reto será construir un modelo financiero y deportivo sostenible que permita preservar la única modalidad olímpica del ciclismo de montaña, fortalecer la formación de nuevos corredores y devolverle estabilidad a una disciplina que necesita reconstruir sus bases antes de volver a pensar en grandes eventos internacionales.
Omar Vargas dejó claro que tocará las puertas de la Federación Costarricense de Ciclismo para poner sobre la mesa los retos y el tema de supervivencia del XCO.
